LA ROCA
SOMOS COMUNIDAD EN LA DIVERSIDAD
sábado, 4 de febrero de 2017
Para compartir -reflexión del Sacerdote Luis García , párroco de la Catedral de Viedma, amigo..
Reflexión ante la visita al Coliseo:
Coliseo....oración profunda...silencio por el recuerdo de la sangre derramada. Cristianos que fuertes en la esperanza fueron capaces de dar la vida por Aquel en quien creían. Cristianos perseguidos, torturados y asesinados hoy muchos siglos después. Es Jesús el que sigue fortaleciendo la existencia del que le abre el corazón.
Y cuantos Coliseos de hoy. Espectáculos donde se sigue jugando con el ser humano, con su dignidad. Coliseos de hoy que son testigos de la muerte de tantos inocentes....hoy recordaba a las muertes injustas de hoy como Atahualpa, Solano,Karem, Lucas Muñoz, y un largo etc.*
Que desaparezcan los Coliseos que son testigos de la,alegría de los poderosos a costa del hambre y la muerte de los pobres e inocentes.
(* NR: Victimas de abuso y violencia en Viedma)
domingo, 18 de diciembre de 2016
Feliz Navidad a todos... los q están cerca, los q están lejos, los q estando cerca están lejos, los q estando tan lejos están tan cerca, los q están cerca y su corazòn está siempre dispuesto al encuentro, al perdòn, a construir positivamente. Feliz Navidad a aquellos q sin creer hacen q Jesùs siga naciendo en sus acciones diarias en favor de los demás. Feliz Navidad a los q desde las comunidades siempre ponen lo mejor de ellos para q Jesùs estè naciendo siempre. Feliz Navidad tambièn para los q matan el espìritu navideño reduciendo estos dias a pura superficialidad. Feliz Navidad para los q estos dìas se convierten en dolor por el recuerdo de tantos seres queridos q no están fìsicamente. Feliz Navidad para los q hacen de estos dias una ocasiòn privilegiada para renovar esperanzas, y ante todo la Esperanza.
Luis García Rodríguez
Párroco de La Catedral de Viedma
Luis García Rodríguez
Párroco de La Catedral de Viedma
martes, 23 de agosto de 2016
ARGENTINA-
Por Maximiliano A. Heusser para ALC Noticias-
En el día de ayer, 10 de Agosto, se realizó en las instalaciones de la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC), la Conferencia del teólogo brasileño Leonardo Boff titulada “Democracias Latinoamericanas y proyectos populares”, organizada por el Centro Tiempo Latinoamericano, de la misma ciudad.
El teólogo y ex sacerdote franciscano comenzó su exposición afirmando que los teólogos de la liberación están a favor de los pobres y en contra de la pobreza. Tienen un pie en el Evangelio y otro en el barro, en la realidad de la gente pobre. Esta característica diferencia a la teología de la liberación de otras teologías. La teología de la Liberación trabaja desde la realidad, utilizando las herramientas de la sociología, de la antropología y otras ciencias.
En este sentido, llamó a tener memoria y a recordar a aquellas personas que a lo largo de los años han evidenciado las mentiras del sistema. Sostuvo que cuando “una iglesia tiene mártires es porque allí hay verdad y allí está el Espíritu Santo”. Cuando se denuncian las injusticias, allí también está el Espíritu Santo.
El teólogo reflexionó sobre la actualidad Latinoamericana. Sostuvo que “vivimos en un contexto conflictivo y en crisis. Vemos que el sistema de los últimos tres siglos no funciona”. De la misma manera, advirtió que las recetas capitalistas y neoliberales no sólo han fracasado en nuestros países y en los países del norte, sino que van contra la gente pobre. Sostuvo que los ajustes económicos, la eliminación de derechos, la flexibilización laboral, y medidas similares, dañan especialmente a los sectores empobrecidos de las sociedades. Sostuvo “estamos en un vuelo ciego, no sabemos hacia dónde va la humanidad”.
Boff se refirió también al rol de los cristianos y cristianas en estos procesos y crisis sistémicas, planteando la necesidad de pasar de un cristianismo de devoción a un cristianismo comprometido, consolando a quienes sufren, denunciado las injusticias y dando esperanza a quienes la han perdido. Hay que superar, advirtió, el mucho fariseísmo presente en los cristianos.
También planteó tres aspectos que deben tenerse en cuenta para comprender la realidad de los pueblos latinoamericanos. Si bien, afirmó, están pensados desde el Brasil, pueden aplicarse a otros países de la región:
- Somos países colonizados: Hemos sido explotados por potencias extranjeras. Esto ha traído la conformación de élites ricas en cada país de América Latina. La colonización produce problemas, porque los países terminan mirándose a sí mismos desde afuera, del extranjero, y no desde la realidad del pueblo. Hay una enajenación.
- La esclavitud: Brasil es uno de los países con mayor población negra del mundo, fuera de África. El esclavo es una pieza, una cosa. Este pensamiento deja marcas profundas de humillación en estos sectores del pueblo. En Brasil mueren cerca de 60.000 personas por año en manos de las fuerzas de seguridad, todos pobres, en su mayoría negros y mujeres.
- La gran transformación: Hemos pasado de una economía de mercado a una sociedad de mercado. Todo se ha transformado en una mercancía. El amor, la amistad, un bello paisaje… todo. Las personas, en esta sociedad, tienen un valor económico. Han perdido su dignidad humana. Siempre hubo intercambio de mercancías, pero ahora hay competencia. En este sentido, Boff advirtió que se está llegando al máximo de la explotación como sistema, ya que se especula con la moneda, es una moneda virtual. Es un escenario triste que incide sobre la sociedad, donde se fomenta una sociedad para pocos y no para todos.
Acercándose al final de su exposición, el teólogo se refirió al cuidado del planeta como “Madre Tierra”, trayendo a la memoria el decir de los pueblos indígenas que hablan de “las bondades de la tierra”, lo que el capitalismo nomina “recursos” y los académicos llamamos, dijo, bienes y servicios de la tierra. Llamó a advertir que no son renovables, sino que se agotan, y lo que hay no va a alcanzar para toda la humanidad. Esto puede traer una crisis humanitaria enorme. Debemos cambiar, mencionó, la manera en la que nos relacionamos con la tierra, porque es un ser que sufre y que necesita ser salvado.
El teólogo brasileño terminó refiriéndose a las democracias participativas, las cuales consideró las mejores, denunciando los ataques de las élites de poder económico sobre las mismas. Esto sucedió, según su punto de vista, en Honduras, Paraguay y Brasil. De esta manera, consideró el impachment contra Dilma Rousseff, la reacción de la derecha rica en contra de la democracia participativa que se ha ocupado de los sectores empobrecidos del Brasil. También sostuvo que considera que en la Argentina sucede lo mismo, pero con un gobierno elegido democráticamente
domingo, 8 de mayo de 2016
PREVIVIENDO PENTECOSTES CON UNA HOMILIA DE MONS. ROMERO
El primero es éste: La Iglesia es un fenómeno de la apertura humana frente a la fuerza divina.
Y aquí estoy contestando a muchos hombres que creen que hoy la oración ya pasó de moda, muchos que ya no oran, muchos que creen encontrar la solución de los problemas de la tierra sin elevarse a Dios. La Iglesia- dice el Concilio- tiene como misión principal una misión religiosa: abrirse a Dios, unir los hombres con Dios. De allí derivarán todas sus grandes consecuencias humanas, como lo vamos a ver. Pero yo quiero que afiancemos esta idea, hermanos. Hoy hay mucho materialismo. En el mensaje último de los obispos denunciábamos dos espantosos materialismos: el materialismo ateo de los marxistas y también el materialismo egoísta del capital liberal. Los dos son materialismos; por eso ninguno se entiende con la Iglesia, porque la Iglesia es espiritualista, es elevación hacia Dios, es trascendencia, es decirle al hombre: "Tú tienes una gran capacidad, lo más hermoso de tu vocación humana es hablar con Dios, entablar diálogo con tu Creador". ¡Esto es bello, hermanos! Y Pentecostés lo pone de manifiesto: Un Dios que se abre campo entre los hombres para darles su vida, su verdad, su esencia.
Acaba de decirlo San Pablo: "Nadie puede decir: Jesús es Señor, sino bajo la inspiración del Espíritu Santo". ¡Mediten esta frase! Con los labios lo podemos decir: "Jesús es Señor"; pero sentir, profundizar todo que eso quiere decir, sólo si Dios me permite el acceso a platicar con Él, sólo si siento la capacidad de orar. El hombre que no ora, no ha desarrollado toda su fuerza humana; el hombre que no ora, porque cree que Dios no existe, está mutilado; el hombre que no ora, porque está de rodillas ante su materialismo -llámese dinero, política, otra cosa- no ha comprendido la verdadera grandeza de su ser humano.
Orar es comprender que este misterio que soy yo, hombre, tiene unos límites y que entonces comienzan las esencias infinitas de aquel con quien puedo dialogar. Si estuviera en mis manos hacer un amigo a mi gusto al cual yo le pudiera transmitir todo mi pensamiento, toda mi libertad, todo lo que yo soy para poder entablar con él un diálogo; de mis manos brotaría una criatura que al mismo tiempo la hago mi interlocutor. Pero esto es imposible, entre los hombres es imposible; pero para Dios, que ha hecho el cielo y la tierra, hay también la capacidad de crear un interlocutor, de hacer un ser al que lo ha constituido príncipe de la creación, para que interprete la belleza de los soles y de las estrellas, para que interprete la alegría de la vida, para que sienta la angustia de su pequeñez y hable con él que lo puede socorrer, con el autor de las cosas. Esto es orar, la capacidad del hombre para comprender que ha sido hecho por alguien poderoso, pero que lo ha elevado para ser su interlocutor, platicar con él.
Esto es Pentecostés, esto es la Iglesia: llevar a los hombres este mensaje. Por eso la Iglesia predica ante todo su misión religiosa; enseña a orar. Se aflige cuando sus hijos no rezan: La oración, que tanto hemos estado inculcando. Esta es, hermanos, nuestra Iglesia, el alma de nuestra Iglesia. El Espíritu Santo no es otra cosa que aquel Dios que se pone en comunicación con nosotros y que nos invita a que usemos nuestra libertad, nuestra inteligencia, para abrirla al absoluto y entrar en diálogo con el que me ha creado, me ha hecho capaz de hacerme su hijo, me espera en su cielo, me consuela en la tierra, me lleva por caminos dignos de un hijo de Dios.
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